A menudo, en ciencia, así como en otros ámbitos, uno se topa con números
grandes. Pero no números grandes como mil o un millón. Números muy grandes. Números enormes.
El problema de estos números, para la gente a la que le gusta entender las cosas y no solo recibir la
información sin mayores pensamientos, es que son difíciles de imaginar. Porque
nadie maneja números así de forma cotidiana. Nadie tiene una intuición clara de
cuánto es esa cantidad. Dicho de otra
forma, un número como 1010 (un “1” seguido de 10 ceros) es, sin duda, un número muy
grande. Pero 1020 (un “1” seguido de 20 ceros) también es muy grande. Y 1030
también. Y ya está, ahí se pierde la intuición. A partir de 1010
(por decir algo) todo es muy grande.
Sin embargo, 1030 es muchísimo
más grande que 1010, y convendría poder visualizar la diferencia, y
no confundirlo con la misma “cantidad inmensa”. Hay cantidades inmensas, y las
hay inmensamente inmensas. Vamos a ver cómo podemos diferenciarlas mejor.