sábado, 25 de julio de 2015

Pero… ¿qué es la ciencia?

Parece que fue ayer, pero ya hace un año (y unos días) que empecé el blog, que se dice pronto. Nos hacemos viejos. Y en este tiempo os he ido explicando cosillas de historia de la ciencia, sin haberos explicado qué es la ciencia (algo que parecería imprescindible para empezar a trabajar). Digo parecería, porque es evidente que no lo es.

miércoles, 24 de junio de 2015

El legado de Copérnico

Bueno, ya está bien de Copérnico, ¿no? Parece que no sepa hablar de otra cosa. Lo que pasa es que Copérnico es una figura fundamental para entender todo lo que viene después. Así que vale la pena pararse un rato. Por si queréis repasar, aquí tenéis la entrada en que explico cómo Copérnico fue moderno siendo antiguo y aquí la que os cuenta cómo un matemático se puso a hacer física desafiando el statu quo. Ahí fue donde lo dejé la última vez. Copérnico les dice a los físicos que las matemáticas mandan. ¿Le hicieron mucho caso?

sábado, 30 de mayo de 2015

La revolución copernicana y el auge de las matemáticas

Volvamos a mi tema predilecto: la Revolución Científica. Si os acordáis, antes de que apareciera Sant Jordi me había quedado hablando de la revolución copernicana. Os comenté cómo Copérnico había sido moderno siendo antiguo. Cómo no le gustaban determinados aspectos del sistema de Ptolomeo y propuso su propio sistema. Pero ahí no acaba la cosa.

jueves, 23 de abril de 2015

Preguntas sin respuesta

¿Cómo se mide el amor? ¿A qué huelen las nubes? Hay preguntas a las que la ciencia, simplemente, no puede (o no quiere, o no sabe) responder. Ni falta que hace. Una de estas preguntas fue la que nos plantearon en 2º de Bachillerato para hacer un texto para Sant Jordi: "¿A dónde van a parar las cosas bonitas?" Tal cual. Peor aún: en inglés. Y yo estaba tan feliz revisando las cosas que tenía por mi ordenador escritas con ocasión del día de la rosa y el libro, y me topé con este texto. Y lo releí, me hizo gracia, y dije, pues para el blog que va. Y aquí está.


lunes, 30 de marzo de 2015

La revolución copernicana y el auge de lo retro

Sigamos con la Revolución Científica. Después de hablar de la física aristotélica y el abandono de la causa final, toca hablar de Copérnico, un clásico en todos los relatos de esta época. En muchas ocasiones, cuando alguien nos habla del susodicho, lo hace refiriéndose a un genio revolucionario que puso a moverse a la Tierra desafiando todas las creencias de su tiempo. El hecho de que hablemos de revolución copernicana refuerza esta idea, así como también la refuerza la construcción de grandes héroes que tiende a producir la llamada historia de las grandes figuras. Aquí vamos a repasar la innovación de Copérnico para poder situarla en el lugar que le corresponde.

Y precisamente ya podríamos discutir incluso el uso del término innovación para referirnos a la propuesta copernicana de sistema del mundo. En efecto, nos encontramos en el Renacimiento de principios del siglo XVI, y lo (paradójicamente) innovador de los renacentistas es que innovan recurriendo a lo antiguo. Precisamente su voluntad es rescatar del olvido los textos clásicos. Bastante significativo es el hecho de que la denominación "Edad Media" sea de origen renacentista. ¿En medio de qué? De los antiguos y ellos, los renacentistas, que miran al pasado para acercarse al conocimiento auténtico, no "corrompido" por las sucesivas traducciones y modificaciones de los textos que se producen en el transcurso de la historia. Estamos pues en este contexto de cuestionamiento de toda la tradición medieval (básicamente aristotélica) y de mirada directa a los antiguos, entre los que se encuentra Aristóteles, pero también muchos otros.

sábado, 28 de febrero de 2015

La causa final

Volvamos a hablar de la Revolución Científica. Ya os comenté que después de esta etapa el mundo es matemático, lo que hace que la física también lo sea. Otra de las novedades introducidas en esta época tiene que ver con lo que es una explicación aceptable, con cuáles son las causas de los fenómenos. En particular, se abandona la llamada “causa final”. Veámoslo.

En el siglo XVI, un señor llamado Benedetti nos dice que Aristóteles no debería haber declarado que un cuerpo es más rápido cuanto más se acerca a su meta, sino más bien que el cuerpo es más veloz cuanto más se aleja de su punto de partida.

sábado, 31 de enero de 2015

El empirismo de Mach

Vamos a ver si zanjamos de una vez por todas el tema de la inercia. En el último post sobre este tema vimos que para distinguir SRI de SRNI había que postular un espacio absoluto. Pero esta no es la única vía para entender bien la distinción inercial/no inercial.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La física según Aristóteles

Para entender por qué la llamada Revolución Científica (siglos XVI - XVII) fue una revolución, hace falta ver qué es lo que había antes de este período que fuese tan diferente respecto a lo que hubo después. Algunas ideas típicas sobre lo revolucionario de la época consisten en apuntar a que Copérnico puso a la Tierra a dar vueltas alrededor del Sol, que es verdad, o a que en aquel momento se separaron ciencia y filosofía, que es más discutible. Pero el caso es que hay mucho más. No me puedo resistir a comentar que, de hecho, hay historiadores que defienden que no hubo "La Revolución Científica" (ni la, ni revolución, ni científica), pero de momento no me voy a meter en este berenjenal.